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Estrés, infartos,
accidentes...
Sobreponerse al "síndrome de
los lunes", una lucha
Por Evangelina Himitian
De la Redacción de LA NACION
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No es un día más del
calendario. Por de
pronto, es el punto
más distante frente
al próximo fin de
semana. Para muchos
significa
simplemente el
retorno a la rutina;
para otros, es el
día de regresar a la
vida sana, empezar
una dieta o volver
al gimnasio. Y para
muchos otros, en
cambio, es sinónimo
de mal humor, una
realidad que teñirá
de gris todas las
actividades que
emprendan ese día. |
Algunos especialistas lo
denominan el "síndrome de los
lunes". No se trata sólo de
una cuestión de ánimos. El
estrés del comienzo de la semana
afecta todos los aspectos de la
persona e implica que ese día se
desencadenen ciertos fenómenos
con mayor frecuencia que en el
resto de los días laborables.
Por ejemplo, los lunes ocurre la
mayor cantidad de infartos.
También es el día laboral en el
que se produce la mayoría de los
accidentes de tránsito. No sólo
eso. Una de cada tres personas
que piden asistencia médica
domiciliaria lo hace los lunes,
según los registros de las
empresas de emergencias médicas
de la ciudad de Buenos Aires. Y
en el 90% de esos casos lo hacen
para pedir un certificado médico
que justifique no ir a trabajar.
La lista de hechos asociados a
los lunes puede continuar con el
dato de que ésos son los días de
menor productividad en las
empresas, según un relevamiento
de una consultora de recursos
humanos. Además, uno de cada
cuatro accidentes laborales se
producen justamente en el primer
día hábil de la semana.
Difícilmente se trate de pura
casualidad.
Según una investigación
publicada por el European
Journal of Efidemiology, en mayo
de 2006, los lunes ocurren 20
veces más fallecimientos y
ataques cardíacos que en el
resto de la semana. Según
Enrique Gurfinkel, jefe de
cardiología de la Fundación
Favaloro, en el país la mayor
cantidad de consultas por dolor
torácico se produce los lunes,
seguido por los viernes.
"Siempre en horario de la
madrugada, que es cuando el
cuerpo libera la adrenalina que
hará que nos despertemos. Se
puede especular entonces que el
estrés que se produce en la
madrugada del lunes, por el
retorno laboral, sea la causa.
También aumentan las consultas
los viernes por la tarde. Si lo
interpretamos desde el
significado social de estos
días, puede decirse que hay
personas a las que las estresa
enfrentarse al trabajo y otras a
las que las estresa enfrentarse
a su familia", apunta Gurfinkel.
Los especialistas coinciden en
que el hecho de enfrentar el
comienzo de la semana implica
una carga emocional importante.
Además, se suman factores como
la falta de sueño acumulada el
fin de semana o haberse
alimentado como un príncipe.
El contraste del lunes con sus
días previos no es menor. Están
los voluntariosos que se
proponen empezar la dieta en el
día en el que las panaderías
tradicionales cierran sus
puertas. Quizás eso constituya
una ayuda. Pero el efecto del
comienzo del régimen también se
traduce en que el lunes es el
día de menor consumo: de hecho,
hay heladerías, como Freddo, que
ofrecen dos helados al precio de
uno, para estimular la venta.
No es casualidad. Según el
doctor Alberto Cormillot hay por
lo menos 96 días al año en los
que comemos más o menos unas
1200 calorías: los lunes y los
martes. Sin embargo, con el
correr de la semana, la
permisividad va dando paso a las
calorías extra, progresivamente
hasta el domingo.
María José Fedrigotti tiene 22
años y jura que cada lunes
inicia la batalla contra los
kilos. "Dietas, gimnasio...
tengo éxito más o menos hasta el
miércoles o jueves", dice la
joven que tiene su propio local
de ropa en Palermo. Para ella
caer en cuenta de que se
aproxima el lunes la deprime
"mucho". Dice que el lunes trata
de hacer algo diferente para
olvidar que es lunes. "Una
salida con amigas o la familia",
dice cuando se le pregunta por
sus estrategias para combatir el
síndrome del lunes.
Una estrategia
Diego Chacón tiene 24 años,
trabaja y estudia. Su estrategia
para no sentirse tan víctima del
lunes es salir un poco más
temprano de su casa. "Lo que
odio de los lunes es que en la
calle la gente está como loca.
Muchos autos, muchos pasajeros,
mucha gente de malhumor.
Entonces, salgo temprano para
poder darme el lujo de elegir el
subte menos repleto", revela.
Su estrategia no es desacertada.
De hecho, según datos del
Instituto de Seguridad y
Educación Vial (ISEV), el lunes
es el día hábil en el que se
produce la mayor cantidad de
accidentes: el 22% de ellos. El
horario más complicado es entre
las 6 y las 9. También existe un
cierto convencimiento de que en
materia de fabricación de
automóviles, aquellos fabricados
los lunes tienen mayores
posibilidades de averías que los
demás.
Otra de las facetas de este
síndrome es el ausentismo
laboral. El doctor Carlos
Chiarelli es asesor médico de la
Cámara de Emergencias Médicas de
la Capital Federal. Asegura que
más del 33% de las consultas
semanales que reciben se
concentran los lunes. "El 90 por
ciento forma parte de una
situación anómala en la atención
médica domiciliaria. Esto es,
tiene por objetivo solicitar un
certificado para justificar la
falta al trabajo. Algo que
nosotros no extendemos, ya que
corresponde al médico de la
empresa. Sin embargo, los
síntomas que los solicitantes
alegan son no comprobables,
tales como diarreas o vómitos",
dijo.
Si algún lector se valió de este
recurso no debería sentirse
original. Cada una de las
empresas de atención de
emergencias recibe al mes unas
20.000 consultas los lunes por
razones como éstas.
Los lunes son un mal día para
trabajar, a juzgar por los
resultados de un relevamiento
que realizó la empresa Randstad,
especializada en Recursos
Humanos, al que tuvo acceso LA
NACION. La consultora investigó
sobre el rendimiento laboral de
unas 3000 trabajadores de entre
18 y 65 años, y concluyó que los
lunes por la mañana se registra
el punto de menor productividad
de la semana, seguido por el
viernes por la tarde.
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