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Alimentación para pacientes
hipertensos
Por Máximo Ravenna y
Alejandra Raichuni
Antes de dedicarnos a hablar de
alimentación en pacientes
hipertensos, vamos a decir que
la principal causa de muerte en
nuestro país, para los mayores
de 45 años, son las enfermedades
cardiovasculares, y la
hipertensión arterial es uno de
los principales factores de
riesgo de estas afecciones.
¿Cómo elaborar un plan de
alimentación hiposódico? Por
empezar, éste es el que contiene
menos de 5 gramos de cloruro de
sodio, menos de 2 gramos de
sodio, y que se aplica en la
terapia de enfermedades
hipertensivas y para todo
momento o enfermedad que
evolucione con edema,
independientemente de otras
consideraciones.
En nuestro país, una
alimentación normal o habitual
contiene en promedio de 6 a 8
gramos de cloruro de sodio, y en
algunos países, como Estados
Unidos, se llega a consumir
hasta 12 gramos en la cena.
Según las ultimas
recomendaciones internacionales,
el consumo diario no debe
exceder los 6 gramos de cena.
La principal fuente de sodio es
la sal común que se utiliza en
la preparación de alimentos y en
la mesa; la restricción de ésta
va a depender de las
limitaciones de sodio que nos
indique el médico tratante.
Cabe destacar que no existe la
dieta asódica, por lo que todos
los alimentos contienen sodio en
distintas cantidades. Por eso,
el plan de alimentación debe ser
personalizado, ya que cada
paciente hipertenso llega al
consultorio con la prescripción
de su médico tratante; dicha
prescripción, a su vez,
dependerá de la patología, del
momento o evolución de ésta, que
no es la misma en todos los
pacientes.
De todos modos, hay alimentos
que van a estar muy restringidos
debido al alto contenido en
sodio.
Alimentos con alto o bajo
contenido de sodio
Pan, manteca, quesos, fiambres,
embutidos, margarinas, cubitos
de caldo concentrado, aceitunas;
encurtidos, como los pickles;
mayonesa, salsa golf, ketchup,
mostaza, salsa de soja;
alimentos envasados, como los
tomates en lata, atún al natural
o frutas envasadas, todos estos
son alimentos ricos en sodio.
En la farmacia se venden sales
sin sodio, elaboradas con
cloruro y fosfato de potasio, o
con magnesio. Pero sólo deben
indicarse en pacientes que no
tengan compromiso hepático, y
tengan una función renal
conservada con buena diuresis,
ya que estos componentes pueden
empeorar el cuadro clínico.
Existe otro tipo de sales que se
venden en supermercados, como
las sales de apio, cebolla o
ajo, que contienen sodio, además
de las sales modificadas que
contienen 1/3 de cloruro de
sodio y 2/3 de cloruro de
potasio; pero su uso indebido
puede contribuir a aumentar el
sodio de la dieta.
Lo más indicado es hacer
preparar en la farmacia sellos o
sobres con cantidades netas se
cloruro de sodio de 0,5 o 1
gramo de sal si la cantidad de
sodio de la dieta lo permite.
Estamos en condiciones de
afirmar que para este tipo de
patologías es imprescindible un
tratamiento multidisciplinario,
ya que son enfermedades crónicas
que necesitan, además del médico
tratante, cambiar de hábitos y
conductas de vida, como
reeducarse en su alimentación y
desarrollar una actividad física
adecuada a su enfermedad y
adaptarlas a sus posibilidades.
La licenciada Alejandra
Raichuni es coordinadora del
Departamento de Nutrición del
Centro Terapéutico Máximo
Ravenna.
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