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A
ponerse en marcha
La actividad física es
beneficiosa en todas las etapas
de la vida. A los más chicos les
da un mejor dominio del cuerpo y
en los adultos brinda bienestar.
Además ayuda a prevenir
enfermedades y evita el
envejecimiento prematuro.
Por: Constanza Durán
La pasión que despierta el
mundial de fútbol, un partido de
Copa Davis, una final de las
Leonas, o un juego de básquet en
los Juegos Olímpicos es
inigualable. Los argentinos
consumen muchísimo deporte, y si
bien desde el sillón exigen que
su equipo "transpire la
camiseta", son muy pocos los que
salen a transpirar la propia.
Lejos de otros países de América
latina como México, dónde el 70
% de los adultos realiza
actividad física o de Chile,
dónde hace ejercicio el 60 %; en
la Argentina el 46,2% de la
población realiza una actividad
deportiva frecuente, según la
encuesta nacional de factores de
riesgos del Ministerio de Salud.
El sedentarismo, es decir, la
carencia de actividad física
regular en la vida cotidiana,
trae como consecuencia el
aumento de factores de riesgo
para múltiples enfermedades:
diabetes, hipercolesterolemia,
hipertensión arterial, infarto
de miocardio, osteoporosis,
obesidad y cáncer (de colon y de
mama). Y además, tiene
implicancia psicológica, ya que
baja la autoestima e incrementa
el riesgo de depresión.
Por otra parte, hacer ejercicio
con frecuencia atenúa los
efectos del paso del tiempo y
rejuvenece a los que lo
practican hasta 10 años en
comparación con los amantes del
sofá y la televisión. Esto es lo
que han descubierto científicos
del King's College London, en el
Reino Unido.
Y este mal no es exclusivo del
vertiginoso ritmo de vida que
llevan los adultos. Los más
chicos también pueden sucumbir
ante él y padecer las mismas
consecuencias. En la actualidad
el potrero, la rayuela, el
elástico, la mancha y la soga le
dieron paso a los videojuegos, a
la televisión y al chat. Los
resultados de una encuesta
nacional entre alumnos de
primero a tercer año del nivel
medio, arrojan que sólo el 10 %
realiza actividad física diaria.
"Los niños sedentarios no gastan
energía, no les gusta moverse
prefieren estar quietos en sus
casas frente a la televisión o a
la computadora. Y un indicio
para estar alertas es el
sobrepeso", señala Oscar
Casanovas, pediatra y
deportólogo.
Al ponerse en movimiento, los
más chicos logran un mejor
dominio de la coordinación y del
equilibrio, aprenden a controlar
su respiración, toman conciencia
de su propio cuerpo y adquieren
una mayor orientación espacial y
temporal. Los niños que no
realizan actividad física no
desarrollan su máximo potencial
psicomotor y crecerán con
desventajas con respecto a niños
que sí la realizan. Actividades
básicas como atrapar, lanzar ,
balancearse, arrojar, correr con
cambios de dirección y trepar
son formas de juego que
desarrollan la coordinación, la
agilidad, la orientación y el
conocimiento del propio cuerpo
en movimiento.
"Los beneficios en el desarrollo
que pierden por las horas no
realizadas de actividad física o
juego en movimiento son
difíciles de recuperar cuando
son más grandes, y así perderán
la posibilidad de desarrollar al
máximo sus capacidades físicas",
sostiene la doctora Patricia
Sangenis, especialista en
Medicina del Deporte. Los niños
tienen mucha energía para
"quemar". No están preparados
para ser sedentarios, estar
quietos no es algo natural de la
niñez.
"Es fundamental el estímulo de
los padres, es necesario que de
a poco compartan juegos,
actividad física y deporte. Es
ideal que los chicos dispongan
de (por lo menos) 60 a 90
minutos por día para jugar en
movimiento", agrega Sangenis.
Por eso, en los primeros años de
vida es fundamental incentivar
permanentemente los estímulos
motores. "Desde bailar hasta
lanzar pelotas al aire son
actividades cotidianas que los
niños disfrutan y los ayuda a ir
adquiriendo distintas
habilidades", explica Casanovas.
En la actualidad, la actividad
deportiva de los más chicos se
reduce a un par de horas
semanales de educación física
que brinda el sistema educativo
actual. Y éstas no cubren las
necesidades de movimiento
propias de la edad. Inseguridad,
padres que trabajan todo el día
y falta de espacio son sólo
algunos de los motivos que hacen
que los chicos pasen más horas
frente a la televisión o a la
computadora en lugar de moverse
y salir a jugar.
Para incentivar a los más
pequeños, lo ideal es que la
actividad física se realice en
familia. Estar activos
físicamente les brindará a los
padres la posibilidad única de
disfrutar plenamente a sus hijos
y ser parte de todos sus
"movimientos". Otro punto
importante es que la actividad
física regular evitará en los
padres el envejecimiento
prematuro de sus articulaciones,
sistema musculoesquelético,
pérdida de la fuerza muscular y
falta de capacidad aeróbica.
Además, hay que tener en cuenta
que el sedentarismo no es propio
de una etapa de la vida, sino
que aumenta con la edad. Si de
chicos no creamos el hábito de
disfrutar de la actividad
física, a medida que crecemos
nos cuesta más ponernos en
movimiento. Y esto no es sólo
una característica de las
grandes ciudades. Según un
muestreo nacional, la provincia
de Santa Fe carga con el índice
más bajo de actividad física
(57,2 %) mientras que La Rioja
es la provincia más activa.
Es importante que las personas
mayores eviten el sedentarismo
para mantener su independencia
por más tiempo. "La actividad
física en la tercera edad
disminuye la grasa corporal,
aumenta la masa muscular y
mejora el metabolismo de los
azúcares y grasas. Algunos
estudios han demostrado que las
actividades como caminar o
trotar favorecen el aumento de
la masa ósea en los mayores y en
los casos de osteoporosis senil.
Además el anciano que participa
en actividades físicas con
cierta regularidad mejora la
sensación de bienestar y
percepción de mayor movilidad",
explica Ariel Barenboim,
Licenciado en Nutrición y
especialista en deporte.
Para moverse no son necesarios
grandes y complicados planes de
entrenamiento ni interminables
jornadas en un gimnasio. Una
simple caminata, lavar el auto,
barrer y hasta subir escaleras
son pequeñas tareas diarias que
están al alcance de todos y nos
ayudan a "mover el esqueleto" y
así reducir el riesgo de
infartos, diabetes, hipertensión
y demencias.
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