Diario LA NACION - Julio 2016

 

 



 

FITNESS
Finalmente, el mensaje llegó a buen puerto.
Daniel Tangona para LA NACION.


Selo decir que el crossfit llegó para quedarse. Llegó para sacar de la inercia al altísimo número de sedentarios que existían antes de esta modalidad, que encontraron algo que los desafía y divierte. Considero que es un entrenamiento que, bien llevado y con las cargas precisas, puede tener resultados extraordinarios en el cuerpo. No soy entrenador de crossfit ni experto en el tema, pero me gustaría brindar algunos consejos. No nos olvidemos que se trata de ejercicios muy rápidos, fuertes y explosivos, que implican un riesgo cardíaco y una tensión arterial elevados. Por eso es muy importante tener un certificado de aptitud.

Es que los entrenadores, en esta y otras disciplinas, también tienen que estar muy concentrados. Del mismo modo que lo haría un cardiólogo durante una operación, ellos deben tomarse en serio el entrenamiento, porque se trata de la salud. Es una gran noticia que la gente esté comenzando a moverse más, pero justamente por eso hay que cuidarla. Porque la deserción sucede tanto cuando entran a un gimnasio y son un número más como cuando se exigen demasiado y terminan con un dolor excesivo.

Desde hace varios años que doy boot camp, una clase en la que, vestido de militar, propongo entrenar trepando árboles, subiendo y bajando bolsas, y saltando en la arena, entre otros movimientos que quizá se hermanan con el crossfit. Sin embargo, lo mío es más morigerado. En 20 minutos no te cambio el cuerpo, son clases de una hora u hora y media, en ocasiones hasta de tres, porque se van haciendo ejercicios lúdicos, hay relajación y luego de nuevo sube la intensidad. Y está dividido en principiantes, intermedios y avanzados, porque cuando llega una señora que nunca hizo nada, primero quiere conocer su cuerpo y capacidades, y cuando viene un atleta avezado, quiere ponerse a prueba.

Este tipo de ejercicios funcionales existen desde 1700. No hemos inventado nada, sólo se fueron aggiornando con distintos nombres. Hace unos años llegaron nuevamente con fuerza desde Estados Unidos, porque se comprendió que el cuerpo está preparado para moverse, y que lo único que te mantiene en forma es usar tus 650 músculos. Para dar una idea, acabo de volver de vacaciones y yendo a bucear con mi hijo me impresioné de cómo personas de todas las edades eran incapaces de volver a subirse al barco después de estar en el agua. Definitivamente, no era gente entrenada con ejercicios funcionales.

Me interesa el crossfit porque son ejercicios divertidos y desafiantes, pero a la vez entiendo que no puedo poner a alguien sedentario a subir una soga en su primera clase, porque no tiene los músculos preparados. Mi recomendación es empezar con un trabajo cardiovascular, trabajar primero en máquinas que aíslen los distintos grupos musculares y luego de, por ejemplo, un press de pecho en un equipo, sí tirarse al piso a hacer flexiones de brazos. La clave siempre es la adaptación.

Pero, en síntesis, creo que esta evolución del crossfit indica que se entendió el mensaje. Que si bien es una disciplina extraordinaria, vivida estrictamente es sólo para una élite acotada. Pero si esa élite se amplía y puede entrar la señora que nunca hizo nada y el musculoso que hizo de todo, bienvenido sea el cambio. A los entrenadores de crossfit y a todos en general, les pido que nos unamos en un fin: cuidar a los alumnos y enseñarles a sacar su máximo potencial sin lastimarse. Porque sería triste perder un cliente, pero mucho más grave es perder la vida de un cliente.

El autor es personal trainer.
Prof. Daniel Tangona.
 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)