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Buena Vida - Fitness
Cuidar el cuerpo
Antes que nada, la elongación
Por Jimena Olazar
Estirando adecuadamente se
recupera la vitalidad y la
fuerza perdida. Además, es un
factor fundamental para mejorar
la salud y rendir óptimamente en
cualquier deporte. Consejos.

Los beneficios que brinda la
práctica de una actividad física
son sabidos, incluso la persona
más sedentaria puede nombrar
algunos desde el sillón de su
casa. Sin embargo, son pocos los
que reconocen los beneficios que
aporta la elongación. No hay
duda de que el ejercicio de la
flexibilidad es, dentro de los
sistemas de entrenamiento, el
más menospreciado y el que se
realiza sin entusiasmo, como si
uno estuviera perdiendo el
tiempo, y algunos hasta lo
esquivan antes y después de la
práctica deportiva.
Sin embargo, conseguir una buena
flexibilidad es un factor
importante para mejorar la salud
y rendir de manera óptima en
cualquier deporte. “Con
articulaciones más flexibles,
será mayor la capacidad y
amplitud de movimiento y
disminuirán las posibilidades de
lesiones, además de provocar una
mejor postura, ya que si los
músculos del cuello, hombros,
espalda o pecho están rígidos
darán lugar a una espalda
arqueada. Y por si fuera poco,
mejora la circulación, la
elongación reduce la presión
arterial y los latidos
cardíacos, lo que ayuda a
prevenir algunos sustos del
sistema cardiovascular”, explica
el entrenador personal Daniel
Tangona.

Se debe elongar antes de la
actividad como parte de la
entrada en calor, para impedir
que los músculos y las
articulaciones, forzados de
improviso, sufran tensiones,
estiramientos o esguinces; y
después del ejercicio físico,
para prevenir posibles dolores y
rigideces musculares.
Si no se trabaja, a partir de
los 35/ 40 años en los hombres y
de los 25/ 30 años en las
mujeres, la flexibilidad se irá
perdiendo. Para impedirlo, se
debe estirar, ya que así se
estimula la producción de
lubricantes entre las fibras de
tejido conectivo y se previene
la formación de adherencias que
provoca el proceso de
envejecimiento”, explica la
entrenadora Verónica Segreto.
Y si bien tanto hombres como
mujeres deben elongar, los
primeros, por ser más duros,
musculosos y rígidos, deben
hacer más hincapié en esta
actividad. "Esta ejercitación
debe ser tomada como un hábito
necesario para mantenerse
saludable", destaca el profesor
de musculación de Open Park,
Hernán Varesco.
La frecuencia del entrenamiento
ideal oscila entre tres y cinco
veces. Si no se sigue esa
rutina, los músculos estarán
rígidos, contraídos, consumirán
más energía, se cansarán y eso
repercutirá en el movimiento y
el rendimiento corporal.
Sólo
hazlo
Para estirarse no hacen falta
equipos ni aparatos especiales.
De hecho, se pueden realizar en
cualquier lugar y a cualquier
hora del día, sentado o de pie,
en el trabajo o cuando se viaja.
La manera correcta es hacerlo de
forma relajada y sostenida,
sintiendo una tensión moderada.
"El tiempo indicado para
realizar una elongación depende
del efecto que se pretenda
buscar. Si se desea estimular y
aumentar el tono muscular, se
deben realizar estiramientos
cortos de entre seis a ocho
segundos varias veces por cada
grupo muscular. Si se busca la
relajación y la disminución del
tono muscular, se deben
practicar estímulos cercanos a
los 30 segundos", aclara Varesco.
Y durante el estiramiento, la
respiración tiene que ser lenta,
relajada, rítmica y controlada.
Es importante adaptar los
ejercicios a cada estructura
muscular, flexibilidad y grado
de tensión de cada uno. La clave
del éxito está en la regularidad
y la moderación.
No se trata de batir marcas ni
de imponerse un desafío para ver
hasta donde se llega. Hay que
hacerlo lentamente. Cuando el
estiramiento es correcto, la
sensación es muy agradable. Los
movimientos bruscos y violentos,
de vaivén, así como estirarse
hasta llegar a sentir dolor, es
la manera incorrecta de realizar
estos ejercicio, y pueden
ocasionar lesiones.
Para iniciarse, lo más adecuado
es empezar por la mañana con
algunos estiramientos relajados.
Y un consejo: una ducha caliente
previa facilita la ejecución de
estos estiramientos, que llevan
no más de cinco a seis minutos.
“Los
cambios se notan al mes de
comenzada la actividad,
dependerá del tiempo que le
dedique el alumno, la facilidad
y genética de su cuerpo”,
culmina Tangona.
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