Diario LA NACION - Octubre 2016

 

 



 

Los chicos que entrenan a la par de sus padres

Actividades físicas muy populares entre los adultos como el running e incluso el crossfit comenzaron a extenderse a los niños; ¿efecto contagio o auténtico deseo infantil?




Las clases de acrosports, que combinan acrobacia con gimnasia artística, tienen lista de espera en el Racket Club. Foto: Marcelo Gómez.


Para sus 8 años Aurora no pidió una muñeca ni nada que pueda comprarse en una juguetería como los demás chicos: le dijo a su mamá que quería unas zapatillas de running "para correr más rápido" cada vez que sale con su grupo de pequeños corredores por los bosques de Palermo. Fucsias, ultralivianas y superflexibles, esas zapatillas -las Adidas Hyperfast 2.0- se convirtieron en el objeto de deseo no sólo de Aurora, sino de varias compañeritas que, como ella, entrenan dos o tres veces por semana mientras sus padres hacen lo mismo con su grupo de running.


"Corro desde hace mucho y Aurora me acompaña desde que es muy chiquita. Nunca la presioné para que corra, pero de tanto acompañarme a las carreras le picó el bichito y mientras yo entreno con mi grupo, ella está con el suyo y le encanta", cuenta orgullosa María Luján Cuesta, la mamá de Aurora, que no sólo le obsequió las zapatillas, sino que además le agregó al combo de cumpleaños unas calzas, una remera y una camperita deportiva que hace juego. Aurora usa esta ropa deportiva cada vez que hay algún acontecimiento importante como alguna de las carreras para niños que hoy abundan y en las que suele participar junto a su mamá sin excepción. No quiere perdérselas.

Los "chicos fit" entrenan a la par de los grandes. Por supuesto lo hacen siguiendo sus propias pautas, procesos y recaudos -relacionados sobre todo con su etapa de desarrollo-, pero haciendo la misma actividad que los adultos y compartiendo, muchas veces, el mismo espacio. Lo que empieza primero como un acompañamiento para estar cerca de papá o mamá mientras entrenan, termina transformándose en una actividad que adoptan como propia y que, según los mismos chicos aseguran, les permite "estar sanos y en forma" de una manera divertida.




Las kangoo jumps pasaron de ser un ejercicio casi exclusivo para adultos a convertirse en el nuevo furor infantil. Foto: Paula Salischiker.


El running es sólo la punta del iceberg de la tendencia: hay clases de kangoo jumps para niños (las botas rebotadoras que desde hace un par de años son furor en gimnasios y parques), lecciones de aerobics infantil, yoga, pilates, spinning y hasta crossfit kids, la disciplina inspirada en el entrenamiento militar que es furor entre los adultos. Pero, ¿es posible adaptar estas rutinas a los más chicos? ¿Cuál es el riesgo? ¿Hasta dónde se trasladan los deseos adultos a los niños y se naturalizan?


Según el personal trainner Daniel Tangona, autor del libro Las excusas engordan (Penguin Random House), por publicarse en breve, siempre que haya un chequeo médico previo y los esfuerzos correspondan a la edad, no existen contraindicaciones. "El grado de sedentarismo entre los niños y adolescentes es tan grande que los padres hacen cualquier cosa por sacarlos de la compu -dice-. A los chicos hay que invitarlos a que se muevan no sólo porque están inmersos en la tecnología, sino porque también en los colegios la actividad física es cada vez menor y de una calidad paupérrima. Entonces hay que buscar alternativas afuera. A los chicos hay que incentivarlos, no obligarlos. No todo es para todos, pero está bueno que vean que los padres entrenan y quieran seguir su ejemplo", sostiene Tangona.

La imagen de chicos que salen a correr en grupo por los bosques de Palermo o hijos junto con sus padres saltando con las famosas botas de kangoo jump ya no llaman la atención. Incluso el uso cada vez más masivo de las apps para entrenar en casa provoca un efecto contagioso entre los chicos y los grandes que también se traduce en el outfit: cada vez hay más opciones de ropa deportiva para los más pequeños que es una réplica exacta de la que lucen los grandes. Las marcas, de hecho, ya tomaron nota y ofrecen zapatillas y ropa aeróbica mini.

El grupo kids de NA Running entrena en paralelo a los adultos en los Bosques de Palermo. Foto: Rodrigo Néspolo.


Mientras Cristian Giovo completa sin demasiado esfuerzo sus cuatro vueltas al lago en los bosques de Palermo, sus mellizos Tomás y Agustina, de 9 años, hacen saltos, piques y ejercicios de elongación con el grupo de running kids que funciona en paralelo al de los mayores. "Tenemos chicos a partir de los 4 años. La idea de armar este grupito surgió a pedido de los padres, que nos decían que querían venir, pero no sabían con quién dejar a los hijos. Y empezamos a decir: «Traelos que les armamos una rutina». La verdad es que los chiquitos se superenganchan. Les hacemos el mismo entrenamiento que a los grandes, pero jugando", comenta Noemí Auealan, coordinadora junto con Mauricio Padín del grupo NA Runners, que todos los lunes y miércoles se junta a correr en los bosques de Palermo.

Sentadillas con flotantes en lugar de pelotas, carretilla con sogas movedizas para fortalecer tríceps y bíceps, y pasadas de velocidad seguidas de estiramientos agarrados del tronco de un árbol o usando el cordón de la vereda son algunos de los ejercicios que los chicos hacen mientras los grandes se entrenan. Después, los que quieren se suman a una de las vueltas que sus padres hacen a ritmo pausado. "Empecé a principios de año porque quería dejar de fumar -dice Cristian-. Pero no sabía con quién dejar a Tomás y a Agustina. A mí me parece una solución para los padres y un buen programa para los chicos, sobre todo ahora que el clima es más amable. Además me gusta la idea de compartir con ellos esto e inculcarles los deportes al aire libre, generarles la cultura saludable. A mi viejo nunca lo vi haciendo nada de nada, yo quiero que para ellos sea natural la actividad física."

Pero más allá de que es una propuesta más bien lúdica y está pensada para niños, pertenecer al menos por un ratito al mundo adulto es, sin duda, un incentivo extra para los más chicos. "Obviamente les atrae mucho lo de los grandes, quieren hacer lo mismo que papá y mamá. Y no sólo quieren salir a correr como sus padres: también son conscientes de la alimentación, de tomar agua, de comer sus hidratos de carbono antes de una carrera. Hacerlos partícipes de una actividad como el running, que además es ideal porque se trabaja la flexibilidad que es muy importante en esta etapa de crecimiento, ayuda a sacarlos de la compu. Pero siempre digo que no hay que presionarlos", aclara Auealan mientras prepara la clase de running kids.

A saltar y a volar

El fenómeno de las kangoo jumps también llegó a los pies de los más chicos, con clases y hasta festivales para ellos, como el que se realizará del 4 al 9 de octubre en Costanera Norte, donde la consigna es, por supuesto, no parar de rebotar. "Saltar es una de las primeras expresiones corporales de la niñez y está ligada con el juego y la diversión. Por eso, saltar y rebotar son los mejores movimientos para grandes y chicos", asegura Laura Dean, instructora oficial de Kangoo Club Argentina.

Similares a los patines, pero en lugar de ruedas tienen un sistema de elásticos, las botas para rebotar son también otro de los objetos de deseo de los "chicos fit". "La mitad de las nenas trae sus botas y la otra mitad usa las que llevo yo a la clase -dice Sthella Marys Codas, coach especializada en niños que dicta clases de kangoo jump en Nordelta y Vicente López-. Yo siempre les digo que esperen para ver si se enganchan con la actividad. Hasta que no las ven comprometidas, las mamás no se las compran porque salen unos $ 4000 y no quieren hacer ese gasto hasta estar seguras."

Codas cuenta que las nenas llegan a las clases porque primero la vieron a la mamá subida a las botas y alucinaron. "Es una actividad que está creciendo mucho entre los chicos. Antes no se veían niños con las kangoo, era muy exclusivo para adultos. Pero está tomando fuerza: es una actividad en la que no se lesionan porque las botas absorben el impacto, ni interfieren con el crecimiento. Es una propuesta divertida, hacemos coreos con música que traen de la casa -Selena Gómez, Marama y Rombai rankean siempre- y para muchos chicos es natural porque es como una cama elástica personal. Para ellos saltar es lo más normal", sostiene Codas.

Claro que primero hay que vencer algún que otro miedo. Para las nenas que se calzan las kangoopor primera vez, el temor de caerse prevalece por sobre el instinto natural de saltar. Lo primero que hacen es tomarse de lo que encuentran más a mano. Pero una vez superado el miedo, la energía del rebote, fluye. "Más que como ejercicio, Olivia lo usa como un entretenimiento que obviamente la hace trabajar un montón. Para mí, diversión más deporte es la ecuación perfecta", define Catalina Baiocchi, la mamá de Olivia, una de las chicas del grupito de Nordelta. Catalina fue la que acercó a su hija de 10 años al universo del rebote hace algunos meses. "Solía acompañarme a las clases hasta que un día probó y no se bajó más", asegura Catalina, que abandonó las clases dekangoo jumps por una lesión, pero asegura que algún día volverá a saltar y, esta vez, con su hija al lado.

En el Racket Club de Palermo, las actividades están bien diferenciadas y, salvo algún evento especial, padres y chicos andan cada uno por su lado, enfocados en lo suyo. En el grupito de kids -desde los 4 hasta los 12 años-, la práctica deportiva está enfocada en aprender a dominar el cuerpo y a desarrollar las habilidades motoras básicas. "No somos un lugar de alto rendimiento, la idea es que los chicos aprendan y la pasen bien", explica Florencia Peri, gerenta general del club. Dentro de las opciones clásicas -tenis, natación, fútbol y taekwondo- se destaca una que es furor: el acrosports, una disciplina que combina gimnasia artística con acrobacia. Vigas con telas. Un cóctel tan atractivo que hace que haya lista de espera para las nenas que se quieran sumar. "Es ideal para esta etapa porque es un trabajo corporal que mejora la postura y la flexibilidad", destaca Peri.

Las más polémicas

Pero a pesar de los enormes beneficios para que los chicos realicen actividad física hay algunas disciplinas en versión kids que son más polémicas que el running o las kangoo jumpspor su alto grado de exigencia. El spinning para niños, por ejemplo, se puso de moda en países como los Estados Unidos, México y Chile, donde las bicicletas fijas están diseñadas para el tamaño de los pequeños deportistas y la resistencia se adapta al menor. En la Argentina cuesta todavía encontrar un gimnasio que brinde esta clase, pero sí se comercializan las bicis para niños. Parece cuestión de tiempo el desembarco en las cadenas más concurridas.

El que sí llegó al país es el crossfit kids, de la mano de Tuluka. Aunque ahora está "en pausa" debido a algunas reformas en los boxes -así se llaman los espacios donde se entrena esta disciplina- volverá a retomarse a partir de noviembre. Con una calculada mesura, el director deportivo de Tuluka, Juan Coronel, explica que en crossfit kids no se utiliza peso y se trabaja a través del juego. "Sólo se busca mejorar la coordinación y ampliar las habilidades motrices del chico para que después pueda desplegarlas en su deporte favorito, como rugby, fútbol o hockey. No es un entrenamiento, es una actividad para que el nene deje por un rato la Play y empiece a tomar contacto con cierto estilo de vida sano, para que construya su bienestar físico presente y futuro."

En los boxes de Palermo y Pilar hay clases para padres e hijos en simultáneo. Mientras los grandes "se matan" por alcanzar los objetivos propuestos, los chicos reptan, saltan y se pasan aros y bastones y se tiran con sogas, y juegan a ser Rambo por un rato. "Apuntamos a una mejora en la salud, en esta etapa no nos interesa el rendimiento. El objetivo es alcanzar un mejor dominio del cuerpo. Esto facilita mucho la adaptación a diferentes técnicas, se les hace más fácil aprender un deporte. No está muy lejos de una clase de educación física en los colegios", describe Coronel, bajándole el tono a la polémica.

El reciente lanzamiento de Megatlón Kids, con propuestas para los más chicos, es otra muestra de que el fitness es el nuevo universo donde padres e hijos comparten hábitos idénticos sin importar la edad. Y la recuperación también es compartida: después del esfuerzo casi todos terminan en el sillón, mirando la serie favorita o desafiándose en la Play. "Cuando volvemos de correr nos sentamos a ver la tele juntas, es nuestro momento de relax", afirma María Luján, la mamá de Aurora, mientras se saca las zapatillas de running sospechosamente parecidas a las que le regaló a su hija.
 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)